sábado, 20 de julio de 2024

Listen to the hummingbird / Leonard Cohen

 





Oye al colibrí 
cuyas alas no puedes ver
Oye al colibrí 
no me oigas a mí


Oye a la mariposa
cuyos días no son sino tres
Oye a la mariposa
no me oigas a mí


Oye a la mente de Dios
que no precisa ser 
Oye a la mente de Dios
no me oigas a mí


Oye al colibrí 
cuyas alas no puedes ver
Oye al colibrí 
no me oigas a mí


(Imágenes generadas con IA, trad. de J.A.)

Listen to the hummingbird / Whose wings you cannot see /Listen to the hummingbird/ Don't listen to me. / / Listen to the butterfly/ Whose days but number three / Listen to the butterfly / Don't listen to me // Listen to the mind of God / Which doesn't need to be / Listen to the mind of God/ Don't listen to me  // Listen to the hummingbird / Whose wings you cannot see / Listen to the hummingbird / Don't listen to me.




martes, 16 de julio de 2024

Caer fuera de uno


Quien pudiera caer | sin aspavientos | sin hacer este ruido | de las cosas que caen | fuera de uno | : | De uno cuando cae | fuera de uno | quien pudiera caer. 


jueves, 11 de julio de 2024

A man who writes / Russell Edson



Un hombre que escribe


Un hombre tenía escrito cabeza en la frente, mano en cada mano y pie en cada pie.

Su padre dijo, alto alto alto, porque la redundancia es como tener dos hijos, o sea, dos hijos de más, como en primera instancia, o sea, tener un hijo de más.


El hombre dijo, ¿puedo escribir padre en el padre?

Sí, dijo el padre, porque un padre está cansado de aguantar todo solo.


La madre dijo, me voy si viene toda esta gente a cenar.

Pero el hombre escribió cena sobre la cena.


Cuando terminó la cena, el padre dijo a su hijo: ¿escribirías eructo en mi eructo?

 

El hombre dijo, voy a escribir en Dios que Dios bendiga a todos. 

 

Rusell Edson (Estados Unidos, 1935-2014) / Trad. j.a.


Nota: El poema recuerda el "hablar es incurrir en tautologías", de Borges... y ¿en la escritura? o ahí se pone en juego, acaso, la crítica de la tautología. Paz escribió en El mono gramático algo así como que el lenguaje es la crítica del paraíso, y que la poesía es la crítica del lenguaje. El poema anda por ahí, también recordando la ironía y el juego de El Gólem, de Borges; y al final afina la puntería en el último guardián de los nombres, escribe sobre él, quizá lo convierte en tabla sobre la cual escribir su mandamiento de poeta. 



viernes, 5 de julio de 2024

Reminiscencias / Susana Salinas

 


















Susana Salinas

Pensares al gusto, Oleo/ lino.
125 cent. diámetro.
2022.



Reminiscencias de Susana Salinas

(Texto de Sala)




—1—

Reminiscencia. Nombre femenino. 1.- Recuerdo impreciso de un hecho. 2.- Lo que sobrevive de una cosa y sirve para recordarla. 


—2—

El verbo del recuerdo es «re-cordar». Literalmente: volver a pasar por el corazón. El corazón es así «el órgano amoroso de las repeticiones», escribió Deleuze. Savoir par coeur —saber de(l) corazón— significa saberse alguna cosa de memoria. La memoria es Mnemosine, la madre las Musas. Madre de la invención y del recuerdo.


—2.1—

“La memoria es un bailarín disfrazado de alquimista”  —: Valéry.


—3—

Mnemosine presenta, vuelve a presentar ante ti esas escenas: las últimas; es decir, las primeras; es decir, las eternas. El milagro de la memoria es volver sincrónico lo que antes era diacrónico. Susana Salinas presenta ante tus ojos aquellas escenas que abandonan por un momento el régimen de lo invisible. Imágenes desolvidadas que exhiben ante ti el enigma del ser. 


—3.1—

El enigma tiene la forma de un ovillo, de un hilo que se enreda en sí mismo. Un laberinto, un nido, una madeja: en su centro un enigma. 


—4—

Reminiscencia: Nombre femenino. Lo que en tu corazón aún te sobrevive. Lo que en tu corazón te guiña el ojo.


—5—

Para los más antiguos amantes del enigma, reminiscencia es desolvido. Míralo aquí, en esta colección de enigmas. Míralo, míralo: el enigma te mira.  


—6—

«La memoria es un bailarín disfrazado de archivista». Mnemosine no archiva; poetiza, que es lo mismo que soñar, que es lo mismo que bailar. De ahí que cuando la memoria baila, sueña y poetiza. De ahí que Mnemosine —para llevar el paso, para pasar de nuevo por el corazón— es a la vez milagrosa e imprecisa.  



—7—

Para el filósofo y para el poeta la reminiscencia es la imprecisión más acertada y verdadera. Para Platón implicaba la mirada de las imágenes imperecederas —los arquetipos. Para Borges era la manera en que reconocemos la belleza, esa que siempre, incluso al verla por primera vez, parece recordada. 


—7.1—

Apolo es el dios de la flecha y la mirada; de la crueldad y la belleza. “Ha sido Apolo, amigos, el que con su dardo me ha herido.” La claridad deslumbra; el ojo herido por la flecha mira: mira.


—8—

Déjà vu de los sueños, de la pintura, del corazón, es la reminiscencia. 



—9—

Si tu existencia tiene la forma de un laberinto, tu memoria también se llama Ariadna —la muchacha del hilo— que te permite adentrarte en los pasillos intrincados del recuerdo. Ya no para salir, sino para encontrar el impreciso y amoroso centro. Para llegar ahí donde la palabra no puede. Ut pictora poiesis: como la pintura es la poesía y al revés, ambas callan y muestran imágenes de lo invisible que late en lo visible. Ambas llegan ahí donde la palabra no puede: las guía un bailarín disfrazado de archivista. 


—10—

Como en twitter, como en la telaraña, como en la madeja, como en la maraña, como en los fideos, como en los pensamientos, siempre hay un hilo en esta escena. Hilo de la memoria que se enreda en sí mismo. En las reminiscencias de Susana Salinas el nudo ciego se convierte en lazo clarividente, pues obedece el orden alquímico de las transmutaciones: madeja, maraña, ramaje, rizoma; el ojo, el ajo, la vasija; la cara, la casa, la caricata, la cabeza. 


—11—

No es una imprecisión cualquiera. Un archivo que danza. La imprecisión clarividente y misteriosa que reúne y transmuta, que sobrepone planos, que invierte dimensiones, que nos hace pasar del papel de observadores al de observados. Las reminiscencias de Susana Salinas nos ponen ante el ojo de la pintura; por eso el «cuadro», que habitualmente tiene forma de ventana, aquí se puede transmutar en círculo; es decir, en pupila.     

 

—12—

Mírala, mírala, la muchacha te mira.

—Javier Acosta